¡Haz hospitales!... que ya pagarán otros la factura‏

Con la cuestión sanitaria podemos ver el exponente máximo del clientelismo y la ineptitud del aparato político-sindical que ha regido nuestros designios hasta el estallido de la burbuja, por supuesto, siempre en nombre (y a costa) del "bienestar general".

El resumen de la lógica que se impuso es: gasta, sobredimensiona, sé redundante en tus inversiones, que así en el futuro, cuando no puedas mantenerlas, nos las quedaremos por cuatro perras y sin haber arriesgado un duro, los mismos que en su día te las construimos, con el dinero que te dio el de la Caja amiga y la subvención de Europa.

Todos contentos: los poceros, los gallardones, las esperanzas, los cándidos, los financieros, y los primos y amiguetes de todos ellos que consiguieron colocarse a dedo.

Si además rompes el modelo de Sanidad Nacional (derecho a una sanidad igual y gratuita para todos los españoles, y exclusivamente para españoles), acabas con el control y regulación estatal, lo que deja una situación propicia para crear pequeños "reinos de taifas" sanitarios, fácilmente conquistables mediante sabrosas comisiones.

De nuevo, una vez más, el político estafador ha despilfarrado sin control, y los ciudadanos pagamos sus facturas... y las consecuencias.

Seguramente la casta politico-sindical no han tenido que sufrir los ambulatorios y hospitales atestados de inmigración, pues tenían un seguro privado. Seguramente fomentaron todo esto para que la burbuja fuera mayor y así "pillar" más pellizco. Seguramente les daba igual las consecuencias, pues sus beneficios estaban a salvo en una SICAV, o en Gibraltar si era dinero negro. Seguramente sólo pensaban en su bienestar individual, en ellos mismos, ya que España y el resto de los españoles, eran vistos como los "primos" que pagarían los platos rotos; porque lo único certero es que las consecuencias de estos desmanes las vamos a pagar nosotros con nuestros impuestos.

Jesús Domínguez