El nuevo poblado de la región se ubica en San Fernando de Henares

Uno de los márgenes de la carretera comarcal M-203, que une Torrejón de Ardoz y Mejorada del Campo, luce desde hace unas semanas unos inesperados vecinos. Decenas de chabolas e infraviviendas se levantan en un lateral de esta vía, sin contar con los correspondientes permisos oficiales para el asentamiento, según confirmó un portavoz del Ayuntamiento de San Fernando de Henares.

El asentamiento se encuentra en plena construcción justo delante de una enorme chatarrería, en el kilómetro 3 de la M-203. Los nuevos pobladores han dejado un pequeño camino por el que solo cabe un vehículo para comunicarse. Una pequeña vaguada, utilizada para evacuar las aguas de correntía, es lo único que los separa de la calzada.

Muchos de los nuevos pobladores son gitanos españoles que residen en localidades de la zona, como Alcalá de Henares. Reconocen que las han adquirido en pequeñas proporciones para tenerlas como segundas viviendas, en especial para los fines de semana. Otros, por el contrario, aseguran que, como les han echado de sus lugares habituales de residencia, las utilizarán de domicilio principal.

La actividad en los últimos días ha sido frenética y era frecuente ver a los nuevos moradores con furgonetas cargadas de tablones, partes de anuncios y trozos de uralita con los que montar las nuevas infraviviendas. En ese trabajo ayudaban todos. Desde los más pequeños a los adultos. Mientras unos se suben a las escaleras y clavan los tablones, otros se dedican a barrer la poca suciedad hay en la zona.

Otros han sido mucho más prácticos y han decidido instalar en esa zona sus caravanas, en las que viven, sin necesidad de levantar viviendas con tablones. La cantidad definitiva de asentados todavía no se conoce, puesto que ahora mismo continúan en plena fase de instalación. Fuentes policiales no descartan que el número pueda superar la treintena en las próximas semanas.
“Queremos quedarnos aquí de una vez y que no nos echen. Es una zona que hemos comprado y en la que pretendemos vivir tranquilos”, explica uno de los moradores. La zona carece de los mínimos servicios para convertirse en vivienda. No hay electricidad ni alcantarillado ni agua corriente, por lo que todo apunta a que quienes se instalen en esas infraviviendas tendrán que utilizar generadores o acumuladores eléctricos y de agua para estar surtidos.

La solución no parece fácil para el asentamiento, y mucho menos a corto o medio plazo. La Concejalía de Urbanismo de San Fernando de Henares ya ha abierto un expediente informativo sobre el caso, dado que se trata de un terreno rústico en el que no se puede levantar ningún tipo de construcción.

El terreno pertenece a una sola empresa, que carece del permiso necesario para hacer la reparcelación y la venta por unidades menores que ha efectuado, según fuentes municipales de San Fernando de Henares. De hecho, los dueños solicitaron un permiso de vallado de todo el área, pero la junta local de gobierno la denegó en su reunión del pasado 13 de septiembre de 2012. “La policía y la Comunidad de Madrid ya están informados porque todo apunta a que se trata de una venta ilegal que incumple todas las normas recogidas en el Plan General de Ordenación Urbana”, explican fuentes municipales.

El principal problema es que no existe una distancia mínima con la carretera M-203, por lo que no se respeta su zona de afectación. Es decir, que si en un futuro el Gobierno regional decidiera ampliar la vía o realizar algunas mejoras, por ejemplo ensanchando el arcén, se vería con el problema de tener a escasos 10 metros las infraviviendas. Estas se prolongan en un terreno lineal de 500 o 600 metros, por lo que su traslado o demolición sería bastante dificultoso y costoso.

Desde el Ayuntamiento de San Fernando ya se ha avisado a los notarios de la zona de que no deben registrar ninguna escritura de esta zona porque supondría vulnerar las leyes urbanísticas. La Policía Local de San Fernando ya ha emitido diversos informes en los que alertan de los problemas que pueden comenzar a surgir en breve.

Mientras, el número de infraviviendas aumenta indiferentes a los miles y miles de coches que pasan junto a ellas.
Fuente: El País