Inmigración y Burbuja Inmobiliaria, por Jesús Domínguez

EL GÉNESIS DEL PROBLEMA: INMIGRACIÓN Y MERCADO INMOBILIARIO

El desarrollo del sector de la construcción no hubiera sido posible sin la llegada masiva de inmigración. No es por casualidad que la eclosión del sector de la construcción en este ciclo económico, se haya gestado a partir de 1998, cuando se empezó a notar el fenómeno migratorio…


El proceso ha sido a grandes rasgos el siguiente: en el momento en el que se inició la reactivación del sector de la construcción, empezaron a afluir inmigrantes que engrosaron las plantillas de ese sector laboral, abaratando costes y aumentando el volumen de la mano de obra disponible. Esto generó cierta acumulación de dinero (en buena medida, “dinero B”) que provocó nuevas construcciones en zonas y barrios nuevos, habitualmente situadas en la periferia de las grandes ciudades.

 

Dado que iban afluyendo cada vez más inmigrantes, a partir de 1998, se empezó a producir un fenómeno nuevo: los inmigrantes se iban recluyendo en los barrios más baratos, generándose un “efecto vaciado”: la población hasta entonces autóctona abandonaba esos barrios, ponía a la venta sus viviendas, y se iba a vivir a otra vivienda de mejor calidad (este es el denominado Segundo Ciclo de la Vivienda); los huecos dejados por ellos tendían a ser ocupados, no por autóctonos, sino por nuevos inmigrantes. Esto animó al sector inmobiliario… si bien generó, como contrapartida, guetos.

 

 A partir de 2002-2003 los bancos intentan convertir a los inmigrantes en propietarios de sus viviendas. Este paso es mucho más importante de lo que parece. Si los bancos empiezan a buscar a los inmigrantes como clientes es por dos motivos: porque están presentes en número suficiente (en 2002 eran más de tres millones) como para que el volumen del negocio justifique la inversión publicitaria y el riesgo asumido, y porque intuyen que una amplia mayoría de inmigrantes no albergan interés en regresar a su país, al menos a corto plazo. Los bancos no han hecho otra cosa más que convencer al inmigrante de que, puestos a quedarse e España, es más aconsejable acceder a la vivienda de propiedad. Les han convencido de que la forma española de ahorrar es invertir en vivienda: “¿no se ha revalorizado el precio de la vivienda hasta doblarse en los últimos diez años?”. Si esto es así en ese plazo, eso indicaría que siempre seguirá siendo así…



LA INMIGRACIÓN MASIVA BENEFICIÓ DOBLEMENTE A LOS CONSTRUCTORES

Encontramos por lo tanto dos modos de analizar la variable demográfica, y en concreto el fenómeno de la inmigración masiva, sobre el Mercado Inmobiliario: Oferta (como trabajadores) y Demanda (como compradores). Desde el punto de vista de la Oferta inmobiliaria (es decir, de los constructores y promotores inmobiliarios) la aportacion de la MANO DE OBRA BARATA inmigrante en la creación del Boom y posterior Burbuja Inmobiliaria ha sido fundamental y no tiene discusión.

 

Sin embargo, cuando examinamos la cuestión desde el otro punto de vista, el de la Demanda Inmobiliaria (es decir, como compradores o inquilinos de inmuebles) es cuando vemos realmente la magnitud e incidencia del fenómeno de la inmigración masiva sobre los vecinos de toda la vida; y es además en este contexto, donde debemos enmarcar la política de REALOJOS LLEVADA A CABO INDISCRIMINADAMENTE POR ESPERANZA AGUIRRE DESDE LA COMUNIDAD DE MADRID.

El papel determinante que ha tenido el efecto de los denominados “realojos” de población marginal e inmigrantes sin recursos económicos en estos barrios más baratos. En especial en la Comunidad de Madrid, donde estos realojos (realizados por el IRIS[1]) se han concentrado en determinadas zonas que eran las más baratas de la Comunidad (Corredor del Henares y Zona Sur). El IRIS compraba de incógnito pisos de segunda mano en las poblaciones y zonas más baratas, que además eran a las que generalmente elegían los inmigrantes como residencia.

  

Esto ha tenido un fuerte “efecto llamada” sobre la inmigración que posteriormente iba llegando (tal y como queda reflejado en diversos estudios[2]), ya que elegía por similitud, cercanía de compatriotas, y comodidad estas zonas (en Alcalá de Henares, 200.000 habitantes, se ha llegado a un 25% de población inmigrante). Según la ya mencionada Encuesta Nacional de Inmigración del INE, un 20% de los inmigrantes (casi un millón de personas) viven gratuitamente en este tipo de viviendas o en viviendas de tipología VIS (Viviendas de Integración Social). Los pisos adquiridos por el IRIS han actuado de auténtico ariete sobre la demanda de viviendas, y han tenido un peso notorio en la puesta en marcha del Segundo Ciclo de la Vivienda, que tanto interesaba a los constructores y poderes económicos que han financiado a PP y PSOE (al PP en Madrid y a PSOE en Castilla-La Mancha).

  

De esta guisa, hemos llegado a una situación de auténtico AFORO COMPLETO en las poblaciones del Corredor del Henares, ya que tanto físicamente como emocionalmente NO CABEMOS MÁS, ya no queda espacio para más inmigrantes, ¡NI UNO MÁS!, con los que hay ya tenemos de sobra (máxime ahora que estamos en plena crisis económica y escasean los puestos de trabajo para españoles).

  

Los problemas de otros países no se van a solucionar porque sus ciudadanos vengan al nuestro. Los recursos de la sociedad española son limitados, y como todos sabemos (sin entrar en falsas demagogias) ni hay para todos, ni es viable ni justa una sociedad en la que el español, el de aquí, sea el “último mono” a la hora de disfrutar derechos.
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[1] Instituto de Realojo e Inserción Socialde la Comunidad de Madrid
[2] “Inmigración en el Corredor del Henares”, Cruz Roja y Centro de Investigación, Análisis y Estudios Socioeconómicos, 2007
[3] Viviendas de Integración Social